40/04

Maruri-Jatabe, 13 de noviembre de 2022,

 

Hace 40 años, tal día como hoy, se materializó el viaje musical que había comenzado tres semanas atrás. Fue entonces cuando mis padres, por consejo de mi profesor, decidieron comprarme mi primera trikitixa y fue entonces cuando comenzó una historia que llega hasta el día de hoy.

 

Sería a finales de 1982 cuando, acompañado por mi padre, fuí por primera vez a Andraka. Allí, desde el coche, vi a Rufino y a mi padre hablando delante del bar. “Itxaroizue San Frantzizkoak pasau arte eta etorri gura dozuenean” (Esperad hasta que pasen las fiestas de San Francisco y venid después) fue la frase con la que Rufino terminó aquella conversación. Aproximadamente quince días después, recibí mi primera clase y, para ensayar en casa lo aprendido en esa sesión, Rufino me dejó un acordeón viejito y de escaso fuelle. Aunque para aquel entonces yo ya llevaba unos cinco años tocando el acordeón de teclado, cogí el pequeño con muchísimas ganas. Y así, en menos de un mes, montados en el “dos caballos” de mi padre emprendimos viaje para comprar mi primera trikitixa. Primero, recogimos a Rufino en Andraka y luego nos dirigimos rumbo a Zarauz. Yo iba detrás, contentísimo; sin embargo, cuando menos lo esperábamos, llegó nuestro primer imprevisto: nos embistió el coche que venía detrás.

 

Temiendo el retraso, empezaron a aflorar mis nervios, los nervios de un chaval de 13 años. Empecé a pensar que no llegaríamos y estuve a punto de echarme a llorar. Pero poco tiempo después, de nuevo la alegría, ¡Volvíamos a ponernos en marcha! A decir verdad, no recuerdo gran cosa, solo a Rufino y mi padre conversando, poco más. En el viaje de vuelta no paré de tocar con mi trikitixa nueva, y recuerdo como Rufino señalándome con el dedo dijo: “Haor dekok, honek urtengo jok!” (Ahí lo tienes, este va a llegar!). En adelante tuve siempre mi propio acordeón. Semanalmente acudía a Andraka, me esforzaba en memorizar lo que Rufino me enseñaba y me iba rápido a casa para refrescar lo que habíamos ensayado en la clase. En breve recibí una sorpresa: inesperadamente y sin preaviso llegaron las primeras actuaciones. Para un adolescente de 13 años era emocionante ir de plaza en plaza con dos generaciones de músicos mayores, entre los cuales se encontraba Kepa que luego se convertiría en mi compañero de viaje. Mi primera plaza fue Gatika, San Marcos, y de ahí en adelante vino todo seguido: la fiestas de San Pedro en Mungia, el rabú de Urduliz, las fiestas de Santiago en Gorliz, el día de San Igancio en Sestao, Andra Mari en Gorliz, San Lorentzo en Jatabe (ver las fotos), San Bartolomé de Gatika, la Aste Nagusia de Bilbao (B.D.B), las fiestas del barrio La Cuesta de Zierbana, las de Larrabasterra, el día de las y los veraneantes de Sopelana y, una fecha que se ha quedado grabada en mi cerebro para siempre, el día de las y los músicos mayores, primer domingo de octubre, día en el que me encontré por primera vez con el pasado de nuestra música; y otros tantos y tantos…

 

¿Y desde entonces qué? Un largo camino lleno de experiencias.

 

Eso es 40/04!, 40 años sumergido de lleno en el mundo del acordeón diatónico,y 4 generaciones de la mano en ese viaje.

 

Aquí encontraréis información sobre ello a través de 40 melodías, y entre ellas gran cantidad de anécdotas, amistades y pequeñas historias.

 

Roberto Etxebarria Goikoetxea

 

O1/40

Primera publicación del proyecto 40/04; qué mejor manera de darle comienzo, que con la que fue mi primer acordeón, y junto al compañero más importante de mi andadura en el mundo de la trikitixa.

O2/40

Aunque al principio dudé en la elección de qué tipo de canción dedicarle a mi maestro Rufino Arrola, y a pesar de que quizá le «correspondía» una jota, he decidido dedicarle este fandango. De aquí en adelante surgirán más ocasiones para dedicarle más piezas, cómo no!
Los cuarenta años transcurridos, me llevan a realzar la grandeza de Rufino. Gracias MAESTRO, el fandango «Mailu hotsa» es para ti.

O3/40

Siguiendo la linea del fandango Mailu hotsa viene el arin-arin Ingudea. Con el fin de aflorar con emoción la enseñanza, el ejemplo y las oportunidades recibidas hace cuarenta años desde un punto de vista actual, te dedico esta pieza, Rufino Arrola! El camino emprendido a tu lado, sigue vivo!

O4/40

Siguiendo el hilo de Rufino, coincidiendo con la presentación y publicación de la primera pieza que aprendí con él, no puedo olvidar a los que por aquel entonces fueron mis compañeros. Aunque quizás les conozcáis de antes, os presento a Imanol Arrrola Beaskoetxea y Euken Arrola Zarrabeitia. Aunque con Imanol coincidí poco, conocía el camino que estaba haciendo con Txilibrin y otros amigos. Con Euken en cambio, pasé un par de años memorables en compañía de su abuelo Rufino y sus compañeros. No podía, por lo tanto, dejar su testimonio al margen de este trabajo, ya que en esa época de la trikitixa su participación fue significativa. El barrio de La Cuesta en Zierbena, Gatika, Mañu, Gorliz, Sestao, Jatabe, Bilbao, el festival de Iurreta de los principales músicos y otras muchas plazas, pasacalles y escenarios diferentes iban a venir como aliciente y alegría para aquellos chavales de 13-14 años. Comenzamos nuestra andadura junto a los maestros, desde los 25 años mayores que nosotros hasta casi los 60, al amparo de Rufino, Eusebio y el panderetero Kepa Arrizabalaga, que hacía de puente entre las generaciones. En esta grabación, a la pandereta, también están mis compañeras de los últimos años: Idoia Markaida y mi hija Miren Etxebarria. ¡Aquí va, para vosotros y vosotras, la pieza que he bautizado como “Hasikerako Martxea”! Invitados principales: Imanol Arrola Beaskoetxea y Euken Arrola Zarrabeitia.

O5/40

No podría ser de otra manera; sin la participación de Imanol Arrola Beaskoetxea no tendría sentido este reto en su conjunto. No coincidimos mucho, porque cuando yo empecé mi camino con Rufino, él emprendió otro camino. Después de haber estado junto al maestro Rufino, recorrió un largo y próspero camino junto a Silvestre Elezkano «Txilibrin» y compañía. A menudo el maestro Rufino mencionaría el repertorio y estilo que Imanol adquirió; al escuchar a Imanol veíamos el espejo del propio Rufino. A pesar de pasar varios años sin vernos, no tengo más que agradecer la generosidad de Imanol en este proyecto 40/04. Y no veo mejor manera que recordar a los maestros, compañeros y amigos que se convirtieron en ejemplos en nuestro viaje de hace más de cuarenta años. Eskerrik asko Imanol!

O6/40

Afortunado yo, por tener a mi lado a un miembro de la misma o cercana edad en aquel pequeño mundo de la trikitixa, en aquella época en la que me estaba adentrando en la adolescencia: Euken Arrola Zarrabeitia; siempre con una sonrisa para todo y con aire optimista. Nos refugiamos en Kepa Arrizabalaga, y bajo la pícara mirada del aittitte de Euken, Rufino, y rodeados por la dulce complicidad de Eusebito. Nuestros maestros nos dejaban muchos ratos libres, con tiempo para jugar y hacer travesuras al margen del acordeón, y de esta manera nuestras sesiones no eran largas ni aburridas. A veces se complicaba el regreso a casa, ya que el Dyane-6 de Kepa tenía la costumbre de hacer algunas paradas de camino a casa. Tal vez entonces se nos hacía un poco más largo, y la parte trasera del coche se convertía en un pequeño “ring”. Y así, repletas de felicidad iban nuestras actuaciones, y de la misma manera han ido pasando los años también, cada uno por su camino, sin vernos mucho, pero recuperando la antigua complicidad cada vez que ha habido ocasión. Así que sin más dilación, ¡gracias Euken!

O7/40

Pasados cerca de 40 años, a veces pienso con cierta duda si realmente sería así o simplemente se trata de un dulce recuerdo el cual voy idealizando involuntariamente. A un joven de 13-14 años la cabeza generalmente no le permite ver el verdadero valor de lo que estamos viviendo, pero da gusto mencionarlo a los amigos que han compartido aquellos momentos y coincidir en aquellos recuerdos: “así es, en efecto”; sólo mencionárselo a Euken Arrola e Imanol Arrola y de repente: “¡Es verdad, así es, qué experiencia la de entonces!” Cuando vivíamos aquellos momentos, la mayor parte de las veces nuestros protagonistas de hoy se presentaban en la tarde del sábado y el domingo hacia el mediodía, bajaban del coche (Citroen GS Break, si mal no recuerdo) y enseguida se crearía un excepcional ambiente en el bar de Rufino entre risas y jolgorio. Tras tomarse un vino vendría la explosión del acordeón de Rufino y el traqueteo del pandero de Jesús y Agustín, cómo no, después de mojarse y frotarse bien las manos. Y de vez en cuando la oportunidad de los más jóvenes de poder tocar con ellos y tener la posibilidad de ir adaptándonos a las plazas. Los panderos de Jesús y Agustín, alejados del pecho y con movimiento de manos rápidas, acompañarían la melodía que les tocaba Rufino, como no, acompañándola con algunas coplas: “en el cielo manda Dios”, “kortako gurdi zaharra”, “alperra beti dago”, “abadea, abadea” o “semea nora zoaz”! Y así pasarían al menos dos o tres años en mi caso, formándome con su acompañamiento de pandero y su humanidad, redondeando con todo ello mis comienzos y mi trayectoria. Cuantas veces me habré dormido, soñado y despertado con los recuerdos de aquellos momentos; porque mientras los recordemos, seguirán entre nosotros ! Por lo tanto, este vídeo es un homenaje a los hermanos Jesús Zunzunegi y Agustín Zunzunegi. ¡Y a su vez, un recuerdo para sus familiares y allegados! ¡Gracias a Iñaki Zunzunegi y Maite Zunzunegi por vuestra colaboración!

O8/40

Esta es una pequeña parte de la colección de acordeones (farrea, acordeón de dos filas, filarmónica, o trikitixa) iniciada hace unos diez años. El eje o única intención de esta recopilación es mostrar los antecedentes y diferentes tipos de modelos de instrumentos musicales que conocemos en la actualidad. ¡Quién sabe cómo fue el primer acordeón que llegó! Y, de momento, no trataremos sobre el camino que recorrió para llegar hasta nosotros (es posible que fuesen varios).Probablemente, los primeros melodeones (una sola línea a la derecha y dos bajos a la izquierda); el siguiente se parecería al que hoy conocemos (21 botones en dos líneas a la derecha y 8 bajos a la izquierda). Y a partir de ahí el salto al modelo actual: 23 botones a la derecha y 12 botones a la izquierda. Seguramente habría otros modelos, incluso de tres líneas y más bajos, por ejemplo. ¡Puede ser! Para este trabajo he contado con la imprescindible ayuda y ayuda de Aingeru Berguices Jausoro, que ahora se nos ha ido de entre nosotros gracias a Trikitixa (farrea) y acordeón en Busturialdea, y Inicio y éxito del acordeón en Euskal Herria: el baile de La Casilla de Bilbao, cuna de su expansión. ¡Aquí, pues, mi pequeño homenaje a Aingeru! Os presento la primera parte de una humilde colección , acompañada de varias imágenes, portadas de discos, etc. que la complementan.

O9/40

Fue especial la época entre 1983 y 1987; las cosas sucedían rápido ante un joven de 14-15 años. Partía de una base tradicional en la cual me preparé, y al ver la ocasión de nuevas tendencias no hubo tiempo de pensar si subir o dejar pasar aquel tren. Si no me equivoco, sería dentro de la Semana Grande de 1983 cuando me encontraría por primera vez con Kepa Junkera en las romerías organizadas por Euskal Dantzarien Biltzarra en la plaza de Santiago. Allí, ese día nos reunimos varios trikitilaris tanto de generaciones anteriores como de la mía, a las órdenes de los organizadores Tiliño, Iñaki Irigoien y Jon Pertika. Ese mismo año, coincidiría de nuevo con Kepa, en el festival de músicos organizado con motivo de las fiestas de San Miguel de Iurreta. Desde el gran Bilbao llegaba por sorpresa la noticia de otros participantes de la oleada del mundo de la trikitixa: Iñaki Zabaleta, Jose Mari Santiago, Motriko, los hermanos Ramos, etc. Poco después, en 1984, en las fiestas de San Marcos de Gatika, Kepa, Zabaleta y Motriko, ofrecerían una romería. Debido al mal tiempo, tuvieron que recoger todo, y tocaron en el bar “Mirabilla”. Además de las melodías de siempre me llegaban canciones que estaban de moda, como Sarri, Sarri. Ese mismo año también ofrecerían una romería en las fiestas de la Magdalena del barrio Butrón de Gatika. ¡Qué cantidad de información para un joven que empezaba a sumergirse en el mundo de la trikitixa! Atónito ante aquellas nuevas tendencias del instrumento, que llegaban de Bilbao. En enero de 1985 acudiría a él, a la calle Goya 7 del barrio de Rekalde, en una cita semanal llena de ilusión y emoción. Pasaría enseguida algo más de año y medio, y las ilusiones y sueños irían cogiendo forma. Proseguí con lo aprendido en las actuaciones, y completando con mis aportaciones lo recibido de Rufino Arrola y Kepa Junkera. Muchas gracias Kepa!

10/40

Y así pasaron los años, aprendiendo nuevas formas, técnicas y repertorio del acordeón diatónico, y aprovechando para madurar y poner en práctica todo ese aprendizaje en las actuaciones que acontecían. Kepa Junkera también me habría influido en otro campo, el de la creatividad. Lleno de atrevimiento, comenzaría a lanzar mis primeras creaciones; desde fandangos o pasacalles sencillos, tomando letras de los cancioneros y añadiendo melodías, hasta adaptando canciones conocidas a los botones de mi trikitixa. Con mucho gusto participaría en algunas actuaciones que me decía para suplirle o acompañarle: ¡poteos y comidas con la cuadrilla de jóvenes de Igorre o tocando en algunas exhibiciones de trikitixa…! Más tarde, los caminos se separarían, con cierto mal entendido también quizá, pero que quedaría aclarado años después. No se puede negar la influencia de Kepa Junkera, a nivel técnico, creativo y, por supuesto, el orgullo de ser una pequeña parte de su carrera docente. Mila esker berriz ere Kepa!

11/40

El balseo es un ritmo imprescindible en el repertorio de trikitilaris; habrá quien le llame “a lo agarrao”, o como Anjel Lertxundi recoge en su libro “Letrak kale kantoitik”, “lapa dantza”. Probablemente también habrá alguna otra forma de expresar este tipo de danza, como por ejemplo “dultzemeneo”. ¿Por qué “Aritxiberreko jolasa”? Como me diría hace tiempo Kepa Arrizabalaga; en el barrio de Butrón de Gatika, en la zona del caserío Aritxiberre, se celebraba una romería cada domingo ; unas veces Luis Bilbao de Solture, y otras Rufino Arrola era el dueño de la plaza. Retrocedería en el tiempo y vería con gusto el curso de un baile de aquella época, pero no tenemos más remedio que representarlo imaginando ese baile que pudo ser. Qué mejor manera que rendir un pequeño homenaje a los bailarines, músicos/as y aficionados/as de entonces. Sin música no hay baile y sin bailarines nuestras melodías no están completas. Por lo tanto, que disfrutes de este vals escuchando y bailando: ARITXIBERREKO JOLASA!

12/40

Acordeón diatónico (trikitixa) y pandero o pandero y acordeón diatónico, ambos o uno u otro solistas. En otros tiempos el acordeonista buscaba panderetero/a a punto de comenzar la romería, convirtiéndose esa figura en un complemento de su instrumento y quizás, con intención de añadir a su música cierta dosis de alegría. A algunos les parecerá difícil visualizar la trikitixa sin la pandereta, mientras que a otros les parecerá lejano escuchar el canto acompañado únicamente de la pandereta . Lejos de las modas y costumbres actuales, a menudo poco habituales, extrañas y fuera de lugar, o como si no fuera más que una simple copia de otros lugares. Quién dice que no es posible mirar hacia atrás, recuperar esos pocos ejemplos de patrimonio que nos quedan y actualizarlos si es necesario, y avanzar con una renovada visión … *Agradecimiento especial a Ainara Arrizabalaga, Idoia Markaida, Irati Enzunza, Julene Otegi y Miren Ibarluzea por vuestra colaboración.

13/40

Han pasado varios años desde el inicio de la creación de esta pieza hasta su finalización; las dos primeras partes tendrán unos 25 años, y la tercera y última la compuse hace unos 6 años. Desde el punto de vista creativo, creo que podría estar basada en ejemplos o influencias de los diferentes discos sobre música para acordeón diatónico que compraba por curiosidad , en este caso de la música irlandesa. ¿Reel o arin-arin, o… ni lo uno ni lo otro…? ¡Que el oyente elija! Por lo que respecta al nombre, hace ya varios años, al mostrar las dos primeras partes a un íntimo amigo aficionado a la trikitixa, me dijo: «cuántas notas una detrás de otra, parece que están intentando cogerse las unas a las otras sin conseguirlo!», y… se quedó con ese nombre: KOIXU.

  • Koixu: atrapar, coger.

14/40

Aprender de los primeros maestros, recibir técnicas de las nuevas tendencias, profundizar en el ámbito de la creación y ahí vendrían los primeros campeonatos. Se dice que la primera vez queda anclada en la memoria para siempre… y hoy os traigo parte de aquellos recuerdos. 11 de octubre de 1987, campeonato en Leioa; acompañado por Txetxu Urrutia, tras dos piezas populares y tradicionales, vinieron el fandango y arin-arin, de reciente creación. ¡Allí toqué por primera vez JATAPE y TXIRIKA!

15/40

La crónica del trayecto avanza…y los concursos por medio.Al hilo del campeonato de Leioa de 1987, nombrado en la publicación de la semana pasada, hoy el de Zeanuri.1989. ¡A cada época lo suyo! ¡Seguimos…!

16/40

Hasta el día de hoy hemos publicado un sinfín de fotografías y vídeos asociados a cada época, pero en esta ocasión, como adelanto de la próxima publicación, aquí tenéis algunos momentos y grandes recuerdos de la trayectoria junto a Kepa; con un pasacalles de fondo, grabado en noviembre de 2022, imágenes y momentos que llevo en el corazón.

 

17/40

Siguiendo con el primer capítulo de la Colección Julondotxu (8ª publicación del proyecto 40/04), aquí tenéis las fotografías de otras catorce acordeones bisonoras en manos de alumnos/as y amigos/as, todo ello complementado con postales, métodos para acordeón diatónico, portadas de discos, etc., material recopilado por el mundo. Imágenes acompañadas por la canción Kanta leuna, del segundo disco Koplak airean, de Miren eta Roberto Etxebarria. ¡Que lo disfrutéis!

18/40

Es difícil explicar la trayectoria junto a Kepa en pocas palabras. Los momentos vividos bajo su protección desde joven permanecerán para siempre en mi memoria. Entre nosotros ha habido de todo; buenos momentos, otros muchos mejores, y ocasionalmente no tan buenos. ¡Pero siempre aparecería por encima de los problemas, malentendidos, etc. el hombro de Kepa! Con naturalidad, como pueden conseguirlo las personas que son dueñas de mirada honrada y de un corazón enorme. Con el acordeón y el pandero en las manos, aprendí a caminar por el mundo a su lado, con sus consejos, actitudes y recomendaciones, sin dejarme nunca solo. Dejábamos que las penas se perdieran en una copa de vino, y en otras ocasiones comentábamos sueños, las ganas que teníamos de hacer cosas nuevas e ilusiones. Hemos hecho unos cuantos kilómetros con el pretexto de la música; unas veces eramos “Kepa y Roberto”, otras “Roberto y Kepa”, o como él diría con ironía “Roberto Alcázar y Pedrín”. Hemos hecho muchos/as amigos/as; algunos/as han llegado hasta el corazón, con los/as que coincidíamos varias veces al año, y que todavía les tenemos junto a nosotros, y otros/as que, a pesar de vernos una vez al año, siempre nos ofrecían una sonrisa y una conversación cercana. Para todos/as ellos/as un trocito de este fandango, como no, con el permiso de Kepa. No puedo dejar sin mencionar el nombre de Begoña Urrutia, la mujer de Kepa, o… Kepa, marido de Begoña. Cuánto ha aguantado cuando se nos complicaba el camino;recuerdo lo bonito que era después de una actuación, de camino a casa, cuando pasábamos por la cervecería Jatape a saludarle. Allí estaba Bego en su trabajo: ¿ ya venís? o ¡andáis tarde !, nos decía a menudo. Cuántos ensayos y preparativos llevaríamos a cabo en su casa de Gatika, si nos faltaba algo siempre atenta para darlo todo por su parte. Y así sigue hoy en día, recibiéndome con hospitalidad, cada vez que los visito. ¡Un beso a ti Begoña! Y así avanzamos, cumpliendo días y años; en esas maravillosas visitas que le hago, recordando actuaciones y momentos que hemos compartido, le comento los trabajos que tengo entre manos, proyectos y sueños, sintiendo que necesito algo así como su aprobación. De vez en cuando tocamos un poco, otras veces al calor de un cafetito o de un vinito, charlando, y de vez en cuando, haciéndonos compañía sin hablar demasiado. Queda mucho por decir aún, pero ¡habrá que dejar algo para la próxima vez! ¡Muchas gracias Kepa Arrizabalaga!

19/40

A menudo lo he pensado: un joven de 20 años que quería encauzar su carrera profesional como trikitilari, le propuso a un panderetero veinticinco años mayor que él, que fuera su pareja. Estas cosas se van agolpando en los recovecos de la memoria e, involuntariamente, se van tapando y/o difuminando. ¡Pero lo primero y único es que al lado de Kepa me sentía a gusto! Un compañero increíble, perfecto como amigo, ¡y qué decir como panderetero! ¡Protección, ejemplo y hombre de plaza a la vez, disfrazado de panderetero! Recibir su “Sí” como respuesta, dejar claras las condiciones y ahí partimos, creando nuestro camino. Sin desechar los moldes de siempre, abriendo la puerta a los nuevos, y convirtiendo cualquier momento en espacio para ensayar, tanto en mi casa como en la suya, prendiendo fuego al fuelle y al pandero. Ahora me doy cuenta, una vez más; ¡cuántos chaparrones de pandero y acordeón ha escuchado Begoña! Pues aquí tenéis, este arin-arin, de corazón, para mi gran compañero de viaje, Kepa Arrizabalaga y su mujer Begoña Urrutia. ¡Para muchos años!

20/40

El 29 de marzo se cumplen ocho años del homenaje a Kepa Arrizabalaga. Meses atrás, me reuní Ugutz su sobrino, le comenté la idea que tenía, y vimos claro que debía ser un día memorable y cercano. Hicimos el grupo de trabajo y nos pusimos en marcha con el apoyo del Ayuntamiento de Gatika. Aunque pronto las imágenes de ese día estarán disponibles, aquí va una muestra del evento en fotos. ¡Porque la voz del pandero también forma parte de este 40/04!

21/40

Euken Arrola Zarrabeitia:

“ A la hora de participar en este proyecto, es indispensable nombrar a Kepa Arrizabalaga; son recuerdos de gran ternura los que tengo de él. En aquella época fue como un padre para nosotros, muchas veces bromeando, y en alguna ocasión, cuando era necesario inculcándonos el saber estar. Pero todos son recuerdos inmejorables e inolvidables, de esos que se quedan clavados en la memoria. Su actitud era ejemplo; inolvidable la protección que nos ofrecía, y ejemplo las pautas que nos daba. Resumiendo: como un padre para nosotros, compañero inmejorable, y una persona de diez. ¡Aupa Kepa, aupa gudari!

 

Roberto Etxebarria Goikoetxea:

“En esta ocasión y desde la perspectiva de aquellos jóvenes inmersos en plena adolescencia, me gustaría añadir a las palabras de Euken, lo que recibimos de aquellos que eran dos generaciones mayores que nosotros y que eran nuestros protectores y ejemplo. ¡Inolvidable la maestría de Rufino, la complicidad de Eusebio y la amistad de Kepa! Quizás no llegaremos a su nivel, pero ¡nadie nos quitará lo que vivimos con ellos!”

22/40

No puedo dejar de lado a las personas que me han dado la vida y la posibilidad de avanzar por el camino. Gente marcada por los tiempos duros de aquella época, salida del barrizal del caserío, sufriendo las consecuencias de la guerra civil y que, aunque por fin vieron la luz, vivirían siempre bajo el pretexto del trabajo. Buenos y malos momentos como en cualquier familia, y aunque a veces muy difíciles, agarrándose con fuerza al camino de la supervivencia y avanzando. Traté de dar sentido a las oportunidades culturales que tuve, que probablemente serían más siendo el pequeño de casa. A clases de acordeón (con Montse Mediavilla), al grupo de baile de Gatika y a aprender baile suelto(jotas como decíamos aquí, con Jesusin Uriarte), a trikitixa (con Rufino), a solfeo (primero con Mila Carrera y luego con Manuela Carrera) y donde Kepa Junkera. ¡Hasta que fui capaz de hacer mi propio camino! Me conocieron tocando en la plaza, dando clases en casa, sufriendo en los concursos y ganando en otros; y haciendo camino entre tanto. Allí donde estén, me gustaría verles bailar juntos, como alguna vez habrían bailado en alguna romería posterior a la guerra. Huyendo de las labores y cuidados del caserío, con la ayuda del viento sur de octubre o a la sombra, escapando del sol primaveral. No veo otra canción más apropiada para ellos. ¿Bailamos? ¡El vals Ilunabarra para vosotros!

23/40

Cuando terminé esta pieza en 2018, mientras pensaba qué nombre ponerle,miré por la ventana del caserío Jule-barri mirando hacia el monte Jata, y vi una ocasión apropiada para mencionar la cima de Santa Kurtzi que está en sus faldas. Y a su vez que los mayores de Jatabe recordasen las fiestas populares de Santa Kurtzi tan queridas por ellos dedicándoles un pequeño guiño. Me ha parecido imprescindible mencionar a un trikitilari que, aunque de nacimiento era bakiotarra, a principios del siglo XX se casó y se afincó en Jatabe; también por el vínculo de amistad que tuvo el que es nuestro protagonista de hoy, con mi abuelo Pantxiko Goikoetxea (Julondotxukoa). ¡Él es PATXUEL ITURAIN BILLALABEITIA! Pero hoy no voy a extenderme más sobre el trabajo de campo y recopilaciones de datos realizadas, ya que tienen bien merecido otro apartado. No se puede obviar que en el proceso de recopilación de datos para este trabajo, tuve la ayuda de Félix Barandiaran Urrutia, quien hacia 2015, que me acompañó por primera vez donde el hijo de Patxuel, Juan Iturain Gangoiti, entre otros. Tuvimos una larga y fructífera charla (que aún recordamos bien entre Félix y yo entre risas, recordando los momentos bonitos sobre Juan); desde entonces, cada vez que podía, intentaba visitarle y charlar con él. La última vez que le visité fue a finales de mayo de 2020; me invitó a cenar, pero le dije que la próxima vez me quedaría, ya que tenía otros quehaceres, etc., y que la próxima vez, además llevaría la trikitixa para tocar una pieza especial. No llegó el día, o para ser más justo, yo no llegué; Juan se fue apagando, como me dijo su sobrino Justo, como una vela, apagándose poco a poco. ¡Gracias Juan por todo, y gracias a su sobrino Justo por la facilidad y generosidad para poder grabar este video ! Así que aquí va para vosotros; ¡el pasodoble Santa Kurtzi dedicado a PATXUEL ITURAIN!

24/40

No puedo negar que la satisfacción que me produce cantar con la ayuda de la pandereta, sin más soportes, es inmensa. En el curso del 2007, en una actuación con el alumnado de Mungia, presenté por primera vez una sesión únicamente de pandero y voz; posteriormente lo he presentado y tocado en varias actuaciones, y en nuestros tres discos también consideramos imprescindible dejar al menos una muestra de ello, aunque el espectador pueda estar más familiarizado con soportes musicales virtuales, y tal vez, esa pureza, sorprenda o choque con la estética actual. Pero como no hay nada más hermoso y completo que hacer lo que el interior te pide, aquí tenéis esta canción del concierto ofrecido el 21 de abril de 2023 en la sala Zaraia de Aretxabaleta: MUTIL TXALEKO GORRI. ¡Ojalá consigamos haceros disfrutar, tanto como disfrutamos nosotros!

25/40

Se trata de una pieza que se aleja de melodías de trikitixa o piezas más difíciles y exigentes; dos ritmos diferentes, unidos sin interrupción. De ahí su nombre, en un juego de palabras con el euskera unificado y el vizcaíno, ya que «lotu» significa «parar» en vizcaíno. ¡Así que aquí tienes, oyente, un fandango y un arin-arin en una sola canción!No podía olvidar una anécdota: en la época en la que me dedicaba intensamente a la creación de nuevas piezas para concursos o certámenes, en los ensayos de perfeccionamiento posteriores a la creación de la canción, a menudo me enfadaba conmigo mismo porque me costaba mucho redondear la pieza o tocar con máxima perfección. En mis ensayos eran testigo la abuela Juli, la tía Eulali y el abuelo Sabin, con la mirada puesta en mi fuelle. Un día de esos el abuelo Sabin dijo: «¿Pero esa pieza no es suya? ¡pues que la hubiese hecho más fácil!» Por todo aquello que me dieron, les dedico esta pieza de hoy: LOTU BARIK

 

26/40

Para los que fuimos de la escuela de Rufino Arrola esta pieza nos es cercana, Imanol y Euken también la utilizaban en su repertorio. Yo, sólo la toqué en clase en Andraka; no llegué a tocarla junto a Rufino, ya que en aquel momento comencé a indagar otros caminos y empezaba a añadir nuevo repertorio. Posteriormente, la he adaptado a mi manera y la utilizo a menudo; a Kepa Arrizabalaga también le gusta mucho y hoy en día sigue siendo imprescindible en mi repertorio diario. Años después de tomar nuevos caminos, Fermín Bilbao (Kontzabale), gran aficionado de la trikitixa , buen amigo y excelente informante, me diría que esta pieza también estaba en el repertorio de otro trikitilari. Pero ese trikitilari citado por el propio Fermín, y también esta pieza, merecen al menos un capítulo más, y esas grandes historias la dejaremos para una próxima ocasión.   ¡Que disfrutes de la pieza!

27/40

Siguiendo las dos publicaciones de esta crónica realizadas semanas anteriores, os presento el tercer capítulo de la colección sobre el acordeón que comencé hace aproximádamente diez años. Acordeones, partituras y discos de varios lugares del mundo, en manos de varios/as compañeros/as de viaje!

28/40

Hace tiempo que proyectaba mezclar mis melodías con instrumentos de vientos-metal, llevándolas así a otras sonoridades. Os presento el pasacalles Higa, creado para el alumnado, y que a su vez está dentro de mi repertorio de calle. Más adelante vendrán más piezas en este formato, y cómo no, estarán relacionadas con personas de mi trayectoria. ¡Sin más, que la disfrutes!

 

29/40

Han pasado unos treinta años desde que pisé Aristerrazu por primera vez; fui con dos amigos y alumnos de mi edad aproximádamente; uno era Ibon Zarate, que venía a casa a recibir clases de trikitixa, y el otro Aitor Azketa, al que le impartía clases de pandero. Quizá hubiesen formado una buena pareja de trikitixa si hubiesen comenzado unos años antes o si a su alrededor, en aquella época no hubiese bajado la afición por las romerías. Para ellos por lo tanto la primera dedicatoria; además, sé de buena fuente que el hijo de Ibon, ha iniciado el camino que su padre inició con veinte años, con una docena de años de ventaja. Algún día conocerá la romería de Aristerrazu, y quién sabe si tocará allí, bailará o disfrutará del ambiente. Tengo oido que puede tener unos ochenta años; Juan Mari Azkue dice que siempre la ha conocido, y seguramente para los/as que van al baile, el domingo perdería sentido sin esta romería. Allí se juntan jóvenes y adultos, a bailar tanto a lo suelto como agarrado, y aplaudiendo cada pieza, agradeciendo la labor de los trikitilaris. Y a nosotros/as también nos toca aplaudirles para agradecer que visten nuestras melodías con su baile. Sin más, muchas gracias al equipo que mantiene e impulsa la romería de Aristerrazu; en agradecimiento, no se me ocurre mejor manera que dedicarles el fandango y arin-arin creados hace unos meses y que llevan el nombre de la romería. ¡Y qué mejor manera que hacerlo con la naturalidad de las imágenes y sonido del directo! ¡Para vosotros/as el fandango y arin-arin Aristerrazu! *No dejéis de conocer esa romería; ¡id y disfrutad!

30/40

Tenía claro que el protagonista del que tanto escuché hablar, debía tener su espacio aquí. En él me inspiré al darle el toque que buscaba a esta melodía, y nos vuelven a acompañar los vientos-metal y la percusión, en esta seguida de canciones. ¡El protagonista de hoy es el trikitilari Luis Bilbao! ¿Porqué esta melodía en este formato? Porque Luis, a parte de tocar la trikitixa, tocaba también el acordeón, y era músico de la banda de Plencia. A pesar de que quizás quedase a la sombra en la historia de la trikitixa, Luis fue un gran músico. Al igual que otros músicos de la época antes de la guerra, tocaba en romerías; la segunda parte del disco “Bizkaiko trikitilariak” también es de él, y tuvo una buena trayectoria en los campeonatos de trikitixa de Bizkaia. Desde este rincón, sólo me queda agradecer el camino que hizo, y sus aportaciones. Aqui os dejo por lo tanto, la pieza complementada en formación de banda, dedicada a Luis Bilbao “ Solturekoa”.